viernes, 23 de octubre de 2026

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Ataque houthi con misiles en Yemen mata a decenas de reclutas

Un misil balístico alcanzó un campo de entrenamiento en Shabwa y mató a decenas de reclutas, el ataque más letal desde que se reavivó la guerra civil en Yemen.

Un polvoriento camino atraviesa colinas áridas del sur de Yemen al mediodía, con árboles dispersos y vehículos a lo lejos
Colinas áridas como las que rodean el distrito de Jardan, en Shabwa, donde se encuentra el campo de entrenamiento, al norte de Ataq. Ilustración.

— Los reclutas estaban formados para una sesión de entrenamiento cuando llegaron los misiles. Tres misiles balísticos impactaron el lunes en el campamento de al-Alam, en la provincia yemení de Shabwa, y mataron a decenas de jóvenes que se habían unido a las fuerzas de seguridad interna y que, según su propio gobernador, nunca habían estado cerca de una línea de frente. Es el ataque más letal desde que la guerra civil yemení se reavivó hace tres meses.

El número de víctimas no ha dejado de aumentar. La oficina de medios de Shabwa informó inicialmente de 53 muertos y 200 heridos. El martes, dijo que el gobernador Awad bin al-Wazir había sido informado por un comité de investigación de que la cifra había subido a 73, con otras 14 personas desaparecidas, informó la BBC. Funcionarios yemeníes citados por The Hindu elevaron la cifra a 60, con al menos una docena de desaparecidos. Es posible que la cifra real no se confirme durante días.

Qué ocurrió en el campamento de al-Alam

El campamento, cuyo nombre oficial es Centro de Entrenamiento Mártir Ahmed al-Sulaimani, se encuentra en el distrito de Jardan, al norte de la capital provincial, Ataq. Allí se entrenaba a reclutas de varias provincias para incorporarse a las fuerzas de seguridad interna y a la policía. Las fuerzas armadas yemeníes respaldadas por Arabia Saudí afirmaron que los houthis, respaldados por Irán, lanzaron tres misiles balísticos contra el lugar; el gobierno provincial de Shabwa confirmó el mismo número en un comunicado.

Los hospitales de la provincia se vieron desbordados. Los heridos más graves fueron trasladados a la vecina Hadramaut y a Adén, sede del Gobierno reconocido internacionalmente, según declaró a AFP el vicegobernador de Shabwa, Fahad al-Khalifi. Un funcionario del gobierno local dijo a The Hindu que varios de los heridos fueron trasladados a hospitales de otras provincias en estado crítico y que al menos 15 de los fallecidos pertenecían a una misma tribu yemení. En Ataq se hicieron llamamientos para donar sangre, informó The Guardian.

«Estos reclutas nunca habían participado antes en ninguna movilización ni en ningún frente», declaró el gobernador de Shabwa, Awad Ibn al-Wazir, en unas declaraciones televisadas por Al Arabiya. «No tienen relación con las líneas del frente... formaban parte de una fuerza de seguridad no ofensiva».

Esta versión es importante porque las dos partes discrepan sobre lo que fue alcanzado. El ministro de Información de Yemen, Moammar al-Eryani, calificó el ataque de crimen de guerra, al argumentar que un centro de entrenamiento de seguridad interna no es un objetivo militar. El portavoz militar de los houthis, Yahya Sarea, afirmó que los misiles tenían como objetivo a un grupo de fuerzas que, según dijo, eran «enemigos saudíes», en un campamento que, según él, dirigían oficiales saudíes. No hubo una respuesta inmediata de las autoridades saudíes.

Cómo Yemen volvió a la guerra a gran escala

La guerra de Yemen comenzó en 2014, cuando los houthis expulsaron al Gobierno de la capital, Saná. Al año siguiente, una coalición liderada por Arabia Saudí intervino para intentar restaurarlo. Un alto el fuego acordado en 2022 había detenido en gran medida los combates: una tregua informal que se mantuvo durante unos cuatro años, hasta que comenzó a desmoronarse en julio, cuando los houthis anunciaron lo que llamaron un «embargo marítimo» contra Arabia Saudí y comenzaron a lanzar misiles y drones contra aeropuertos, instalaciones petroleras y petroleros saudíes en el mar Rojo. Afirmaron que respondían al bloqueo saudí de su territorio y a un bombardeo en el aeropuerto de Saná que atribuyeron al reino.

La escalada se aceleró bruscamente en septiembre, cuando los houthis tomaron por sorpresa un territorio en la costa del mar Rojo que domina el estrecho de Bab al-Mandeb. A principios de octubre, las fuerzas progubernamentales, respaldadas por la potencia aérea de la coalición liderada por Arabia Saudí, lanzaron una ofensiva a gran escala para recuperar terreno en el oeste de Yemen. Recuperaron territorio en la costa que domina el estrecho, pero los combates continúan con intensidad allí, alrededor de la ciudad de Taiz, sitiada y controlada por el Gobierno, y más al norte, en las provincias de Marib y al-Jawf.

El coste humano en todos los bandos sigue creciendo. El ministerio de Salud del Gobierno afirmó la semana pasada que al menos 1.282 personas habían muerto en el conflicto en todo Yemen desde el 6 de agosto. El ministerio de Salud dirigido por los houthis en el noroeste afirmó que 141 personas habían muerto en ataques saudíes en las últimas siete semanas; los medios controlados por los houthis informaron de que un bombardeo saudí contra una vivienda en la provincia de Saada, el domingo, mató al menos a 10 personas e hirió a 23, muchas de ellas mujeres y niños. En Arabia Saudí, al menos 19 personas han muerto en ataques houthis contra los aeropuertos del reino desde principios de octubre. Ninguna de estas cifras puede verificarse de forma independiente.

Una calle tranquila con edificios de piedra y comercios cerrados en un pueblo del sur de Yemen
Una calle de mercado como las que se encuentran en pueblos de toda Shabwa, la provincia en el centro de la última escalada. Ilustración.

Qué revela el ataque sobre el alcance houthi

Shabwa no es una zona de escaramuzas fronterizas. Junto con Marib y la vecina Hadramaut, forma lo que se ha denominado el «triángulo de poder» del Gobierno yemení: la zona estratégica donde se concentra la producción de petróleo y gas del país. El campamento de al-Alam, utilizado anteriormente por una milicia respaldada por los Emiratos Árabes Unidos, se encuentra en una vía de suministro crucial que conecta con Marib, controlada por el Gobierno. Atacarlo con misiles balísticos, en lo profundo del territorio bajo control gubernamental, es una demostración de alcance e inteligencia tanto como de potencia de fuego.

Los houthis también han mantenido su campaña contra Arabia Saudí, que ha tenido dificultades para contrarrestar los ataques con misiles y drones incluso con armamento estadounidense muy superior, según declararon funcionarios a The Hindu. El martes, las autoridades saudíes emitieron una alerta de ataque para la zona de Riad, seguida del sonido de una explosión en el norte de la capital, cerca del Aeropuerto Internacional King Khalid, un aeropuerto que ha sufrido ataques repetidos este mes y se ha visto obligado a suspender sus operaciones. Poco después se levantó la alerta; Arabia Saudí informó de que un misil balístico había sido interceptado.

Rashad al-Alimi, presidente del Consejo de Liderazgo Presidencial de Yemen, condenó lo que calificó de «ataque criminal» y prometió una «respuesta firme». Al-Eryani, el ministro de Información, acusó a los houthis de «intentar fabricar una falsa victoria mediática, elevar la moral de sus elementos en colapso y encubrir las derrotas y los reveses que sufren en diversos frentes de combate». Según The Guardian, es difícil obtener evaluaciones fiables del número de víctimas del último mes de combates, pero asciende a muchos miles.

Qué pasará ahora

Dos procesos marcarán los próximos días. El primero es la investigación prometida sobre por qué tantos reclutas quedaron tan expuestos: reunidos en formación, al aire libre, en un campamento conocido y dentro del alcance de los misiles. El segundo es la respuesta prometida por el Gobierno, y si se concreta en el frente occidental, donde la ofensiva sigue disputando la costa del mar Rojo, o si abre nuevas presiones alrededor de Taiz y Marib.

Para las familias que esperan en Shabwa, las preguntas son más inmediatas. Catorce personas siguen desaparecidas según el último comunicado de la oficina de medios provincial; los heridos están repartidos entre hospitales de tres provincias; y han comenzado los funerales de jóvenes que, según el relato de su gobernador, se alistaron para proteger sus propias localidades y nunca dispararon un solo tiro. Si este ataque endurecerá los frentes o empujará a alguno de los bandos hacia una pausa es la pregunta que se hace el resto del país, y por ahora nadie en Saná, Adén o Riad la ha respondido.

Fuentes

Este artículo se basa en la información de:

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