viernes, 30 de octubre de 2026

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Sin mayoría en Israel para Netanyahu ni para la oposición

El recuento final da al bloque de Benjamin Netanyahu 53 escaños y a la oposición de Gadi Eisenkot 48, ambos lejos de los 61 necesarios para gobernar.

Una tranquila calle residencial de una ciudad israelí al anochecer, con peatones a lo lejos
Una calle residencial en Israel, donde los votantes esperan ahora a ver quién puede formar una coalición de gobierno. Ilustración.

El recuento de votos de las elecciones israelíes ha terminado y nadie ha ganado. Ni el bloque del primer ministro Benjamin Netanyahu ni la oposición liderada por Gadi Eisenkot obtuvieron los 61 escaños necesarios para una mayoría en la Knesset de 120 miembros, según informaron medios israelíes, lo que deja al país ante días de negociaciones para formar coalición.

Con más del 99 por ciento de las papeletas del martes escrutadas, el bloque de Netanyahu tenía 53 escaños y el de la oposición de Eisenkot 48, según informó el medio israelí Haaretz, de acuerdo con Al Jazeera. Los partidos liderados por árabes sumaban en conjunto 19 escaños. The New York Times recogió el mismo reparto en su crónica de los resultados finales. Africanews indicó que unas 500.000 papeletas de voto ausente, de soldados, diplomáticos, presos y pacientes hospitalarios, seguían contándose el jueves, pero no se esperaba que alteraran el panorama.

La aritmética deja a Eisenkot ante un problema. El exjefe militar, que dirige el partido Yashar, se ha comprometido a no asociarse con partidos encabezados por ciudadanos palestinos de Israel, según informó la corresponsal de Al Jazeera Nour Odeh, pero su bloque no puede llegar a 61 sin ellos. El jueves se reunió con el exprimer ministro Naftali Bennett y con el presidente de los Demócratas, Yair Golan, la única figura de la oposición abierta a una coalición de ese tipo. Golan también se reunió con Mansour Abbas, de la Lista Árabe Unida, al que se proyecta que den ocho escaños, y escribió después: «nuestra responsabilidad es no desperdiciar la oportunidad de cambio y la salvación de Israel».

El Likud de Netanyahu, por su parte, ha amplificado las acusaciones de que los partidos liderados por árabes «robaron» las elecciones, posiblemente con ayuda extranjera. Al Jazeera describió las acusaciones como no fundamentadas y señaló que han sido rechazadas. El presidente de la Comisión Electoral Central, el magistrado del Tribunal Supremo Noam Sohlberg, dijo que no podía verificar las denuncias, pero había pedido a la agencia de seguridad Shin Bet que investigara, dada su gravedad. Eisenkot acusó a Netanyahu de intentar deslegitimar el resultado. «Los días en que Netanyahu utilizaba las instituciones del Estado en contra de los intereses israelíes para sus necesidades personales han terminado», dijo en un video en X.

La votación del martes fue la primera desde los ataques liderados por Hamás del 7 de octubre de 2023 y la guerra en Gaza que siguió, y fue ampliamente presentada como un referéndum sobre la larga permanencia de Netanyahu en el poder. Africanews informó de que muchos israelíes votaron pensando sobre todo en la seguridad, pero que la posición internacional del país también estaba en juego tras las duras críticas a su conducta en Gaza y el aumento de la violencia de los colonos en Cisjordania ocupada.

Lo que viene a continuación es de trámite, pero decisivo. Los resultados se certificarán el miércoles y el presidente de Israel encargará después a alguien la formación de gobierno, tradicionalmente, aunque no necesariamente, al líder del partido más votado. Si los intentos reiterados fracasan, los israelíes volverán a las urnas a principios del próximo año. Mientras tanto, votantes y líderes de partido se preguntan lo mismo: si alguien puede encontrar los escaños para gobernar.

Fuentes

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